El lenguaje
debe ser con tono perfectamente diferenciable y palabras lo
mas cortas y expresivas posibles. Toda orden debe ir acompañada
de su nombre, para llamar su atención. Los gestos,
expresiones, miradas, olores, movimientos corporales, etc.
son indicaciones que nuestro perro entenderá con facilidad.
Procure educar correctamente a su perro, es usted la persona
más indicada para hacerlo. Recuerde que usted como
líder ( jefe de manada) será su referencia,
su protector y deseará satisfacerle, tendrá
una predisposición especial para agradarle. El cachorro,
desde muy temprana edad, mediante el juego y convivencia comprende
el lugar que ocupa jerárquicamente en el escalafón
social. Lo ideal es que el cachorro se sitúe en la
posición inferior a todos los miembros de la familia.
Esto hará que sea permisivo con todos y acepte la manipulación,
sin condiciones, de cada uno de sus miembros, tanto niños
como adultos.Las dos actividades que más reafirman
su posición jerárquica son el juego y las comidas.
Por ello es conveniente reconocer las conductas que implican
sumisión y premiarlas para potenciarlas, así
como inhibir aquellos comportamientos con gestos dominantes.
Es preferible practicar juegos de habilidad (sentarse, tumbarse,
buscar y traer objetos, etc.) que juegos competitivos porque
en estos se crea rivalidad y debemos asegurarnos la victoria
(Ejemplo: si corremos detrás de nuestro perro él
interpretará que controla la situación y se
sentirá dominante).
Casos similares se producen con las comidas (en un entorno
natural, es el líder el que come primero y lo mejor.
Ejemplo: si, mientras estamos comiendo en la mesa, damos comida
a nuestro perro éste lo interpreta como una señal
"evidente" de dominancia sobre quién le ofrece
comida).
Este aspecto es importantísimo, en cuanto a jerarquizar
nuestra relación. El cachorro debe comer a sus horas,
en su sitio y a ser posible sin que estemos presentes.
Debemos evitar que la cama de nuestro perro esté en
lugares de paso, ya que esta situación beneficia a
la dominancia ( estos lugares aportan "mayor información").
|
Indicios de sumisión
|
Indicios de dominancia
|
* Obedecer órdenes rápidamente.
* Tumbarse boca arriba, agacharse en nuestra presencia,
bajar la cola y otras expresiones corporales similares.
* Dejarse manipular físicamente sin resistencia.
* No exigir comida.
* Dejarse quitar objetos de la boca.
* Desviar la mirada.
* Actitudes similares a las anteriores. |
* Actitudes contrarias a las que indican sumisión.
* Elegir los recorridos para el paseo.
* Elegir los lugares de descanso en la casa, sofás,
camas, etc.
* Situarse en lugares de paso, en los cuáles se
recibe más información.
* Mirada fija y retadora.
* Estar muy en guardia a la hora de comer y exigir comer
el primero. |
Las órdenes deben ser
sencillas y catagóricas, claras, firmes y con mucha
contingencia causa-efecto.
Una orden, una vez dada, debe cumplirse,
debe entenderlo el cachorro como una obligación, no
es nada opcional. La orden irá acompañada del
tono de voz apropiado así como del gesto o movimientos
de mano más adecuados.La mejor manera de educar a nuestro
perro será jugando con él, el aprendizaje será
algo grato, estrechará nuestro vínculo, nos
reforzará jerárquicamente, (siendo superiores
a él). En definitiva el juego es necesario y nos será
de gran utilidad. No obstante no debemos abusar del juego
llegando al aburrimiento y la saturación pues el cachorro
perderá el interés y no cumplirá las
órdenes.
Las clases serán cortas, pero repetitivas, buscando
el momento ideal para ello, cuando haya predisposición,
haciendo uso de su tendencia natural y premiando inmediatamente
después de hacer bien el ejercicio.
Debemos enseñar a nuestro perro a comportarse correctamente
y no molestar a aquellos a los que no les gusten los perros.
Una educación básica, al menos, nos ayudará
a disfrutar más de nuestro perro, la convivencia será
más agradable y sabrá comportarse en público.
Entre las órdenes más
básicas se pueden encontrar:
* Ir con correa.
* Sentarse.
* Tumbarse.
* Caminar a nuestro lado.
* Permanecer quieto.
* Acudir a la llamada.
* Soltar un objeto.
Entre los comportamientos más
básicos se pueden encontrar:
* No molestar a otros perros o personas ajenas a él.
* Respetar su entorno.
* Obedecer las órdenes básicas.
* Control de esfínteres.
Refuerce los comportamientos positivos de mayor a menor, exagerando
al principio para ir disminuyendo poco a poco. Y como ya hemos
dicho aprovechando el instinto natural.

CONDUCTAS/COMPORTAMIENTOS/EDUCACION
*
EL LOBO, ANTECESOR DEL PERRO.
* PRESTELE ATENCIÓN.
* ¿MI PERRO ESTÁ
CELOSO?.
*
¿COMO SE COMUNICAN LOS PERROS?.
* LOS PERROS SE
COMUNICAN CON SEÑALES.
*
EXPRESIONES POSTURALES BASICAS
.
*
EDUCALOS DESDE CACHORRITOS.
*
CONSEJOS PARA EDUCAR A SU PERRO.
*
CONVIVENCIA.
*
DESOBEDIENCIA.
*
¿POR QUÉ SE ESCAPAN LOS PERROS?.
*
PROBLEMAS DE CONDUCTA CANINA.
*
PROBLEMAS DE CONDUCTA CANINA/PELEAS.
*
PERSONALIDADES CANINAS.
* EL
ROL DEL PERRO.
*
LA MORDIDA DEL PERRO.
*
CÓMO RECONOCER EL ESTADO DE ÁNIMO.
*
EL MOVIMIENTO DE LA COLA EXPRESA SU ESTADO DE ANIMO.
*
COMBATIENDO SUS TEMORES.
*¿
POR QUÉ LADRAN LOS PERROS?.
*
LA ANSIEDAD POR SEPARACION.
*
EL OLFATO DEL PERRO.
*
EL MIEDO A LOS RUIDOS FUERTES. CORRÍJALO.
*
PROBLEMAS DE MICCIÓN. CORRIJALO.
* TODO
LO MASTICA.
*
BENEFICIOS DE UN PERRO EDUCADO.
* EL LOBO, ANTECESOR DEL PERRO.
El perro como individuo.
Para comprender adecuadamente el comportamiento
del perro es imprescindible encontrar la respuesta a una pregunta
que en principio parece muy simple, pero que en realidad no
lo es tanto. ¿Qué es un perro? Si el perro no
es un objeto, ni tampoco es un ser humano, al menos nadie
pondrá en duda que para la mayoría de las personas
es un ser muy especial, tan especial que muchas veces nos
referimos a él como nuestro mejor amigo. Uno de los
motivos que explican este sentimiento y que a su vez comienza
a responder la pregunta antes planteada es que el perro es
una creación del hombre.
En realidad hace miles de años los perros no existían.
Aparecieron en el mundo debido a un proceso realizado por
el ser humano, que se denomina domesticación. Este
proceso se realizó a partir del antepasado salvaje
del perro. Sin embargo, uno de los interrogantes que hasta
hace poco tiempo no tenía una clara respuesta se refería
a cuál era ese antecesor.
Una de las teorías más difundidas fue la enunciada
por el etólogo austríaco Konrad Lorenz (1903-1989),
Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1973, quien
sostenía que la mayoría de las razas caninas
descendían del chacal dorado (Canis aureus) mientras
que sólo algunas de ellas descendían del lobo
(Canis lupus). Esta teoría estaría sustentada
por dos hechos concretos. Uno de ellos es que tanto el chacal
como el lobo presentan el mismo número de cromosomas
(material genético) que el perro, que por apareamiento
se pueden obtener híbridos fértiles y que esta
interfecundidad entre especies permitiría explicar
la variedad de las razas actuales. Otro de los hechos es el
notable parecido físico del chacal con algunas razas
de perros, su facilidad para coexistir con el hombre y su
tendencia a ladrar ante determinadas circunstancias. Sin embargo,
esta teoría ha sido refutada debido a que las evidencias
son insuficientes y, sobre todo, a que estudios anatómicos
y de comportamiento social realizados en chacales indican
que son muy diferentes de los lobos y, de los perros.
La teoría más aceptada en la actualidad entre
la mayoría de los científicos considera al lobo
como al único antecesor salvaje del perro. Más
aún, algunos científicos sostienen que el perro
no es una especie diferente del lobo sino una subespecie.
Por este motivo, en algunas publicaciones científicas
ya no aparece el perro con su denominación usual de
Canis familiaris, sino como Canis lupus familiaris, afirmando
que el perro tal como lo conocemos en la actualidad no es
otra cosa que un lobo doméstico.
Sin embargo, esto no significa que lobos y perros presenten
exactamente el mismo comportamiento. Ambos comparten patrones
básicos, pero también existen notorias diferencias
que aparecieron durante el proceso de domesticación
que veremos más adelante.
Otro de los interrogantes que generan algunas discusiones
en el ámbito científico es respecto de cuál
de todas las clases de lobo fue la que dio origen a su congénere
doméstico. Existen básicamente dos tipos de
lobos:
El hecho de que los perros cimarrones es decir, aquellos que
han experimentado una mínima o nula selección
por parte del hombre tiendan a parecerse a los lobos del sur
ha motivado que muchos investigadores los señalen como
los antecesores del perro. De hecho, para muchos científicos
el antepasado salvaje más probable del perro es un
pequeño lobo del sur de la India (Canis lupus pallipes).
Sin embargo, estudios recientes indicarían que en realidad
ambos tipos de lobo habrían dado origen al perro. La
hipótesis más sólida sostiene que los
lobos del norte serían los antepasados más probables
de las razas nórdicas mientras que el lobo de la India
lo sería de las demás razas. También
existe una alta probabilidad de que después del origen
del perro hayan continuado existiendo apareamientos entre
perros y lobos, lo cual podría haber producido mayor
variabilidad entre los animales. Esta última sería
una de las razones principales que explicarían el porqué
de la diversidad de razas caninas que existen en la actualidad.
Finalmente, otra de las respuestas buscadas por los científicos
se refiere a la antigüedad que tendría el perro
en nuestro planeta. Hasta no hace mucho tiempo se sostenía,
teniendo en cuenta diversos estudios arqueológicos,
que los primeros antecedentes de¡ perro doméstico
databan de alrededor de doce mil años atrás,
al final del pleistoceno, en la era paleolítica. No
obstante, un estudio publicado en la revista Science en 1997
indica que estudios genéticos sugieren que el origen
del perro podría remontarse a más de cien mil
años, aunque es muy probable que estos animales fuesen
imposibles de diferenciar del lobo. Por lo tanto, si bien
es factible que el origen del perro se remonte tan atrás
como sugiere este estudio, no es menos probable que diferencias
fenotípicas marcadas entre lobos y perros no se hayan
hecho evidentes hasta mucho tiempo después, hace alrededor
de diez o quince mil años.
Cómo el lobo se convirtió
en perro
Como se mencionó anteriormente, el
proceso por el cual el lobo se convirtió en perro se
denomina domesticación. La domesticación es
un proceso activo llevado a cabo por el ser humano, que consiste
en la crianza y reproducción selectiva, durante cientos
de generaciones, de especies de animales salvajes con el propósito
de acentuar una serie de características deseadas.
Los cambios ocurridos en los animales durante este proceso
son de tipo morfológico, fisiológico y de comportamiento.
Si uno analiza la definición de domesticación
descubre que es un proceso que puede llevar cientos o miles
de años. Sin embargo, es muy frecuente escuchar a personas
que conviven con animales salvajes -tales como pumas o leones-
afirmar que ellas han domesticado a estos animales. Además
de ser un despropósito utilizar a estas especies como
animales de compañía, la afirmación es
también incorrecta. En el mejor de los casos uno puede
llegar a amansar a un animal -es decir, lograr disminuir su
tendencia a escapar o atacar al ser humano-, pero no a domesticarlo.
Esto es así porque el amansamiento ocurre a nivel del
individuo y en relación con su propia experiencia,
mientras que la domesticación ocurre a nivel de una
especie en su conjunto. Además los cambios obtenidos
durante la domesticación se transmiten a las sucesivas
generaciones, a diferencia de lo que sucede con el amansamiento,
proceso que ocurre en un animal y no se transmite a su descendencia.
El conocimiento de la diferencia existente entre domesticación
y amansamiento es de vital importancia, según veremos,
para comprender cómo el lobo se convirtió en
perro.
* PRESTELE ATENCIÓN.
Las mascotas al igual que cualquier
ser humano necesitan atención.
Muchas veces los amos llegan a casa después de largas
horas y encuentran que el sabueso mordisquea y saborea los
últimos zapatos que compraste, inmediatamente les regañan
y reprenden por su mala conducta.
Ellos no tienen la culpa de tener ese comportamiento, al contrario
son los dueños que abandona por muchas horas a los
caninos, y ellos en busca de llamar la atención destruyen
y hacen averías con lo que encuentren.
Los perros que permanecen solos por más de 14 horas
diarias traducen su aburrimiento y soledad en conductas agresivas
que les llevan a ensuciar y destruir dentro de la casa.
Este comportamiento se debe a un principio psicológico
que afecta a todo ser vivo, el perro piensa: "si mi amo
no está conmigo no me quiere y debo hacer algo para
llamar su atención".
La falta de ejercicio como el aburrimiento hacen que busque
en nuestras medias, zapatos o muebles la diversión
que le hace falta.
Si tu perro tiene esta costumbre, u otra parecida, de ahora
en adelante, trata de jugar unos 15 o 20 minutos al día
con el, te lo agradecerá, y tus zapatos y objetos también.
* ¿MI
PERRO ESTÁ CELOSO?.
Antes de llevar una mascota a casa
tenemos que estar muy seguros de que vamos a disponer de todos
los recursos necesarios para su desarrollo, alimentación,
cuidado y salud. Una vez analizadas todas nuestras posibilidades,
y siempre que nos veamos capaces y preparados, podremos disfrutar
de la compañía de ese gran amigo: el perro.
Nuestro fiel compañero necesitará sentirse querido
ya que es un animal muy social y comunicativo. El can expresará
sus estados de ánimo a través de sus actos.
La convivencia con nuestro perro puede complicarse por los
celos. Es entonces cuando seguiremos los consejos de los expertos
para corregir esta conducta y así demostrarle nuestro
cariño.
Aunque es difícil saber a ciencia cierta si un perro
tiene celos, por lo general, hay determinados aspectos o comportamientos
que nos llevan a afirmarlo. Debemos tener en cuenta que el
perro no experimenta esta actitud de la misma manera que una
persona, pero tiene en común el egoísmo que
define estas actuaciones.
Cada mascota tiene su peculiar forma de demostrar su disgusto
y decepción por algo, pero normalmente observaremos
en nuestro compañero una actitud más agresiva,
apática o mustia por lo que necesitará más
apoyo que nunca para superar este pequeño bache.
Los celos en un animal tienen que ver con la educación
que le demos desde cachorro por lo que ese periodo es fundamental
para su desarrollo psicológico. Un perro será
celoso si no ha entendido desde joven cuál es la posición
que ocupa en la familia y, por tanto, se siente rechazado
ante la llegada de otra mascota, el nacimiento de una bebé
o las visitas de extraños.
La actuación de nuestro perro cuando
manifiesta este tipo de conducta puede convertirlo, en ocasiones,
en un animal belicoso y provocador. Sin embargo, al instante,
y sin previo aviso, volverá de nuevo a ser el adorable
animal que conocimos tiempo atrás.
Hasta aquí, el lector podría
pensar que su mascota tiene doble personalidad. Nada más
lejos de la realidad. Simplemente, lo que ocurre es que nuestro
can no sabe como acaparar toda nuestra atención y cree
que, de esta manera agresiva y enfurecida, lo va a conseguir.
Pero al poco tiempo de mostrarse así parece "darse
cuenta" de su terrible actuación y pretende que
nos compadezcamos y perdonemos su acción.
Es importante que jamás se utilice
el castigo físico con ninguna mascota. Si es necesario,
podemos agarrarlo de forma suave por detrás del cuello
para mostrar nuestra autoridad. Además, nunca debemos
perder la calma ni enfadarnos con nuestro compañero
hasta el punto de golpearlo bruscamente ya que lo único
que conseguiríamos sería empeorar la situación.
Es aconsejable que dediquemos el mayor tiempo
posible a nuestro amigo con juegos y actividades pero sin
cambiar nunca sus horarios de rutina, ya que ésta es
muy importante para que el animal no se confunda. Un consejo
importante: no deberíamos adquirir una mascota si no
vamos a disponer de tiempo para su juego y educación,
no se precisa mucho pero es esencial no privarle de él.
Lo más conveniente es que, desde
cachorro, le acostumbremos a relacionarse con otros perritos
y con personas para que después cuando crezca no desarrolle
esa actitud egocéntrica y egoísta. Llevarle
al parque, a cursos de adiestramiento o incluso de paseo con
otras personas pueden ser buenas elecciones para su desarrollo.
El que tu amigo muestre comportamientos
celosos o no depende, sobre todo, de la educación y
trato que le concedamos. Además, en función
de esto, se desarrollarán las actuaciones y el carácter
del animal por lo que nuestra responsabilidad educacional
es IMPORTANTE. Si lo desea consúltenos.
Las similitudes que muchas veces observamos
entre nuestros animales y nosotros probablemente se deban
a que tanto unos como otros pertenecemos al reino animal;
siendo también probable que los humanos tengamos más
lo del animal que los animales lo del humano y que actualmente
tanto unos como otros estemos sufriendo las consecuencias
de vivir en un medio cada vez más complejo.
Por lo tanto lo mejor que podemos hacer para respetar y
mejorar la calidad de vida de nuestros animales es entender
que ellos son lo que son y no lo que nosotros pretendemos
que sean. Aunque ello no resulte una tarea sencilla.
En opinión de numerosos especialistas,
un perro supone importantes beneficios sobre el desarrollo
del niño. Sin embargo, un manejo incorrecto de la situación
puede desencadenar la aparición de los temidos "celos"
del perro ante la llegada del niño. Unos simples consejos
prácticos nos ayudarán a evitar los celos del
perro y a garantizar una buena convivencia. El perro debe
aprender a identificar al niño como un indicativo de
bienestar y no como una pérdida del mismo.
Sin embargo, algunos perros pueden reaccionar
de forma inesperada ante la llegada de un nuevo miembro a
la familia al que perciben como un competidor.
¿Por qué un perro siente
celos de un niño?.
La llegada de un niño a casa supone de forma irremediable
que el perro reciba menos atención por parte de sus
propietarios.
En su afán por evitar que el animal
se sienta abandonado, los dueños aprovechan aquellos
ratos en los que el niño está dormido o en otra
estancia para colmar de atenciones al perro.
Aunque hecho con buena intención,
este comportamiento puede ser el desencadenante de los celos
del perro, que analiza la situación de una forma muy
diferente a la nuestra. En tan sólo unos días
el perro advierte que sus dueños le dedican menos tiempo
cuando el niño se encuentra presente, mientras que
cuando no lo está vuelve a recuperar el grado de atención
que recibía antes.
El perro por lo tanto aprende a ver al niño
como un competidor por el afecto de sus dueños. En
esta situación los celos no van a tardar mucho en aparecer.
¿Cómo se comporta un perro
celoso?.
Los perros que ven al niño como un competidor intentan
interponerse continuamente entre sus propietarios y el bebé.
Algunos lloran y ladran frente a los propietarios y en algunos
casos saltan e intentan separar al niño de sus padres.
Consejos para favorecer una buena relación.
- No castigar al perro cuando se acerque
al niño. Los perros deben poder satisfacer su curiosidad
natural por lo nuevo, debe poder aproximarse, olerlo y habituarse
a su presencia. Sin embargo, debemos controlar al perro y
enseñarle poco a poco a relacionarse con el niño
de forma tranquila.
- Si la actitud del perro es algo brusca
podemos frenar su ímpetu utilizando alguna golosina
para distraer su atención. Si se acerca al niño
y se comporta de forma tranquila deberemos premiarlo y acariciarlo.
- Siempre que el niño esté
presente debemos intentar dispensarle al perro la mayor atención
posible. De ese modo, el animal aprenderá a relacionar
al niño como un indicativo atención, y no como
un competidor.
- Cuando el niño no está en
escena deberíamos intentar reducir el grado de
atención que le damos al perro. De ese modo, reforzamos
aún más en la mente del perro la idea de que
la llegada del bebé no es un elemento de competencia
por la atención de los propietarios.
- Nunca dejar al perro y al niño
juntos sin supervisión directa.
Para posibilitar una adaptación gradual,
se puede acercar la ropita del bebé haciendo que el
animal la huela para que no le resulten tan extraños
estos olores. Cuando lleves al bebé a tu casa, ten
en cuenta que la primera impresión mascota-bebé
es muy importante.
La forma en que la mascota y el bebé
se descubran desencadenará el tipo de relación
que se genere entre ellos. Por lo tanto, cuando llegues a
tu casa, acerca al bebe lentamente al perro y permite que
lo olfatee mientras lo sostienes. Esto te permitirá
estudiar y anticipar las reacciones del animal. Acaricia y
calma a tu mascota y cuando quiera lamerlo, evita gritar un:
¡No! con desesperación, es mejor un tono firme,
pero delicado. No asustes al animal, ni hagas que éste
se sienta un intruso en tu casa.
Es una buena práctica compartir algunas
rutinas con el perro, por ejemplo que pueda estar presente
cuando paseas, bañas o cambias al bebé.
Al principio, no dejes a tu mascota sola
con el niño. Por más educado y cariñoso
que sea tu perro, en su afán de curiosear, puede voltear,
sin querer, la cunita por tratar de acariciarlo con su pata,
o arañarlo involuntariamente.
Ten especial cuidado cuando el niño
empieza a gatear o moverse. En esta etapa la criatura se mueve
de modo imprevisible y puede perder el equilibrio cayendo
sobre el animal, quien podrá asustarse y reaccionar
instintivamente.
A medida que el niño crezca y comience
a hablar, hay que enseñarle que el perro es un ser
vivo que debe ser respetado. Por lo tanto, si le tiran de
las orejas o la cola, intentará defenderse alejándose
o gruñendo.
Enseñarles a convivir y respetarse
en los momentos de sueño, comida, o si el animal está
cansado de jugar, es fundamental para lograr una buena relación
entre tu hijo/a y tu mascota.
* ¿COMO SE COMUNICAN LOS
PERROS?.
La comunicación sin palabras.
Los códigos de comunicación
de los perros.
Uno de los aspectos más interesantes
e importantes en la vida de los perros es la forma en la que
se comunican entre sí, que a su vez es la misma que
utilizan para comunicarse con los seres humanos.
En una entrevista que mantuve con una persona que me consultó
por un comportamiento indeseable que presentaba su perro,
comprobé que no sólo algunos desconocen que
los perros se comunican entre sí y con las personas
sino que muchos profesionales que se dedican al estudio del
comportamiento humano hasta lo niegan. Durante esta entrevista
yo le expliqué a la dueña del perro que parte
del. problema que tenía con su animal se debía
a que ella no comprendía los mensajes del animal y
que, por lo tanto, reaccionaba inadecuadamente ante ciertas
situaciones. Esto no sólo no solucionaba su problema
sino que lo agravaba. El gesto de sorpresa y confusión
en el rostro de la dueña del perro motivaron que yo
interrumpiera mi explicación para preguntarle si había
comprendido lo que le había dicho. Fue en ese momento
cuando la mujer, que era estudiante de psicología,
me contó un hecho que me causó no sólo
sorpresa sino también cierto desagrado. Ella me dijo
que en una oportunidad mantuvo una charla con un profesor
suyo acerca del comportamiento de su perro y que él
le había negado rotundamente que existiera la comunicación
entre los animales y menos aun entre éstos y las personas.
Aunque nunca supe los argumentos de semejante opinión,
procedí a explicarle a mi interlocutora por qué
la sentencia era totalmente equivocada.
Una de las premisas más importantes para la subsistencia
de las especies sociales, como son los perros, es tener la
posibilidad de transmitir información de un individuo
a otro con el objetivo de mantener la interacción del
grupo en forma adecuada. Esto no es otra cosa que un sistema
de comunicación, que en el caso de los perros no sólo
existe sino que es muy complejo y está basado fundamentalmente
en señales auditivas, visuales, olfativas y táctiles.
Mediante estas señales los animales no sólo
mantienen el orden dentro del grupo, sino que también
identifican y marcan su territorio, conocen el estado fisiológico
y emocional de sus congéneres así como su rango
social.
Dicho en otras palabras, si bien los perros no hablan, ellos
se comunican entre sí a través de gestos, posturas,
sonidos y olores. De esta manera, expresan su estado emocional,
deseos, necesidades y status. Además, este sistema
de comunicación no sólo es utilizado por los
caninos en su relación con sus congéneres sino
también con los seres humanos, a pesar de que algunos
de éstos lo desconozcan o lo nieguen. Por este motivo,
es imprescindible que todos los propietarios o futuros propietarios
de perros conozcan la forma en que estos animales se comunican
para así aprender a entenderlos y comprenderlos. Esto
facilitará una mejor convivencia entre dos especies,
la humana y la canina, que sin lugar a dudas pueden establecer
una comunicación fluida entre sí.
* LOS PERROS SE COMUNICAN CON
SEÑALES .
A - Señales visuales.
Una de las formas de comunicación
más frecuente entre los perros que conforman una jauría
está relacionada con las señales visuales. A
partir de ellas los animales pueden reconocer el rango social
de cada integrante del grupo y su estado de ánimo.
Pueden ser utilizadas también por los seres humanos
para comprender el estado emocional de un perro y lograr una
mejor relación con el animal.
Todo propietario de un perro sabe que si su animal arquea
el cuerpo con sus miembros anteriores descendidos y los posteriores
elevados, al mismo tiempo que realiza rápidos movimientos
con la cola, pone de manifiesto la actitud de invitación
al juego. Después seguramente intentará perseguir
a su compañero de juego o ser perseguido por él.
Pero esta es sólo una señal visual. Conocer
los movimientos y gestos de un perro permite comprender mejor
sus actitudes.
Si bien estas señales se manifiestan en conjunto, podemos
ubicarlas en tres sectores distintos para su mejor comprensión.
1 - La cabeza.
Este sector es el más importante
en lo que respecta a la expresión visual. El mostrar
los dientes con la boca abierta llevando las comisuras labiales
hacia adelante, con hocico y frente arrugados, orejas erectas
y también inclinadas hacia adelante, la cabeza generalmente
alta y la mirada fija indica un comportamiento de amenaza,
agresivo, expresado por un animal seguro de sí mismo.
Estos gestos y posturas se observan frecuentemente en los
perros dominantes.
Por el contrario, un perro inseguro, que exprese sumisión
o intención de huir, se manifiesta manteniendo la boca
cerrada, con las comisuras labiales dirigidas hacia atrás,
ojos no muy abiertos y orejas también hacia atrás
en contacto con la cabeza, que habitualmente se mantiene baja.
Cuando un perro presenta agresividad y temor al mismo tiempo
-hecho que muchas veces sucede cuando el animal se ve acorralado-
se produce una superposición de las pautas motoras
de la huida y del ataque, dando lugar a expresiones intermedias
que demuestran la situación de conflicto. En oposición,
las orejas erectas, la cabeza sutilmente inclinada, la boca
relajada y levemente entreabierta indican un estado de atención
totalmente desprovisto de miedo o agresión.
En lo que respecta a las señales visuales a nivel de
la cabeza, resulta importante tener en cuenta que durante
el proceso de domesticación y creación de las
diferentes razas caninas se provocaron cambios morfológicos,
tales como orejas péndulas y pelos que cubren toda
la cara del perro y de esa manera impiden ver sus ojos. Esto
muchas veces dificulta la comunicación entre los animales
y puede acarrear serios problemas entre congéneres
simplemente por la falta de comprensión de las señales
visuales.
2 - La cola.
Este segundo sector es también un
indicador sensible de su estado emocional. En el caso de la
cola existen dos indicios a tener en cuenta. Uno es la posición
y el otro el movimiento de la cola. En cuanto al primero,
si la cola se halla suspendida, colgando desde la base, está
indicando una actitud serena, desprovista de tensión.
Luego existen dos posiciones extremas. En una el perro eleva
la cola por sobre su dorso y la ubica en forma perpendicular
a éste; en este caso expresa un estado emocional de
seguridad en sí mismo. La posición opuesta,
que consiste en mantener la cola muy baja llegando incluso
a introducirla entre los miembros posteriores, demuestra que
el animal siente gran inseguridad y temor. Dentro de¡
grupo esta posición es adoptada por individuos sumisos,
es decir, de un rango social bajo. Los perros ubicados en
rangos sociales intermedios despliegan posiciones de la cola
que se ubican entre los dos extremos mencionados.
En lo que respecta al movimiento de la cola, éste está
relacionado con una situación de excitación.
Leves movimientos, habitualmente cortos y rápidos,
indican generalmente una actitud amistosa y sumisa sobre todo
si la cola no está levantada. En cambio, si está
ubicada en posición vertical y los movimientos son
bruscos indican que son desplegados por un animal de gran
jerarquía, cuyas probables emociones son la excitación
sexual, lúdica o incluso la agresión. Por este
motivo resulta de vital importancia observar otras actitudes
del perro y el contexto en el cual se desarrolla la situación
para poder realizar una correcta interpretación de
sus emociones.
En este punto resulta importante aclarar que al cortarles
la cola a los perros se los pone en clara desventaja con respecto
a otros congéneres, ya que la ausencia de esta vía
de información puede interferir en la comunicación
de los animales. A su vez este hecho también puede
dificultar la interpretación de las emociones de estos
individuos por parte de los propios seres humanos.
3 - Las patas y el cuerpo.
En este sector también podemos encontrar
señales que expresan diferentes estados de ánimo,
emociones o mensajes. Un perro amistoso, que quiere informarle
a otro sus deseos de jugar, se agachará con los miembros
anteriores extendidos, el tren posterior levantado y la cabeza
casi apoyada sobre el piso. Por el contrario, un perro poco
amistoso aunque no momentáneamente agresivo se acercará
a un congénere lentamente, bien erguido y con las extremidades
tensas, lo cual constituye un mensaje de dominancia. Si el
receptor del mensaje es un animal sumiso que pretende dejar
bien en claro su falta de intención agresiva, se echará
de costado y podrá o no mostrar la panza. Pero si no
está de acuerdo en someterse, adoptará una postura
dominante y posiblemente erigirá los pelos del cuello
y cruz. Esta es una postura de defensa activa -es decir, agresiva-
que indica que existen grandes probabilidades de un inminente
ataque.
La posición que adoptan los perros al momento de orinar
constituye otra señal visual de suma importancia. Los
machos frecuentemente levantan un miembro posterior en el
momento de emitir la orina, comportamiento que está
facilitado por la hormona masculina llamada testosterona.
Por lo general, cuanto más dominante sea el perro,
más elevará la pata cuando orine. Esto no sólo
es un claro indicio de su rango social, sino también
de la seguridad en sí mismo y de posesión del
territorio.
Otra forma de comunicación visual es el denominado
arañado o raspado del suelo. El perro "raspa"
el suelo con una o más patas, generalmente después
de defecar, dejando una marca visible. Esta marca está
acompañada de una señal química proveniente
de las glándulas sudoríparas ubicadas a nivel
de las almohadillas plantaras y de las glándulas sebáceas
interdigitales. El significado de estas señales, que
son mucho más frecuentemente emitidas por los machos
que por las hembras, es doble. Por un lado, al ser utilizadas
por los individuos de mayor jerarquía del grupo y ser
estimuladas por la presencia de otros perros constituyen una
demostración del rango social del emisor. Por otro,
debido a que la marca dejada en el piso perdura durante un
tiempo, informan que el territorio en cuestión tiene
dueño.
B - Señales táctiles.
La comunicación táctil es
una de las más importantes en los perros, fundamentalmente
para expresar su rango social ya sea dentro de la jauría
o en su convivencia con la familia humana. El tacto, a diferencia
de los otros tipos de comunicación, requiere el contacto
físico entre dos individuos; por este motivo, por lo
general es posterior a las señales visuales y olfatorias.
Básicamente podemos distinguir dos tipos de señales
táctiles. Aquellas destinadas a demostrar una jerarquía
social elevada, utilizadas por los individuos dominantes y
aquellas destinadas a demostrar un rango social bajo, utilizadas
por los individuos jerárquicamente inferiores.
Entre las primeras, llamadas señales de dominancia,
las más comunes entre los perros son:
· El apoyo del hocico de un perro
sobre los hombros del otro como forma de demostrar su superioridad.
Si ésta es aceptada el individuo receptor del mensaje
realizará gestos de sumisión para manifestar
su respeto por el perro dominante. Si la señal de dominancia
no es aceptada el riesgo de una pelea es inminente.
· La presión de un perro sobre el cuello de
otro al rodearlo con la boca abierta. Esta señal está
basada en el comportamiento que utilizan las madres para trasladar
y dominar a sus cachorros.
· El apoyo de los miembros anteriores sobre otro individuo,
ya sea otro perro o una persona. Esta es una de las señales
táctiles más observadas en la interacción
de un perro con su propietario. La recepción que hace
un perro saltando y apoyando sus patas delanteras sobre el
cuerpo de su dueño es interpretada como un saludo.
Si bien esta interpretación no es incorrecta, es importante
saber que este saludo es realizado en actitud de dominio de
la situación. En otras palabras, el saltar sobre un
ser humano es la forma de saludar que tienen los perros dominantes.
Esta actitud también es adoptada durante el juego con
humanos o con congéneres y siempre lleva implícito
el mismo mensaje por parte del perro: "Estamos jugando,
pero yo mando y pongo las reglas."
· El rodeo del hocico de un subordinado con su boca
abierta. Esta señal es utilizada en la jauría
por el perro líder y tiene como función controlar
el comportamiento de sus seguidores.
· La demostración de la posición jerárquica
a partir de montarse a otro perro, más allá
de la actitud típica de apareamiento.
Por ejemplo, si una persona se encuentra
con un perro extraño, macho y adulto, y como actitud
amistosa intenta acariciarle la cabeza o el cuello, existen
grandes posibilidades de que esta conducta sea interpretada
por el perro como una señal dominante y, por lo tanto,
se produzca una reacción agresiva por parte del animal.
Asimismo, la acción de muchos perros de tomar con la
boca el brazo de su dueño o la correa durante los paseos
-que muchas personas interpretan que el animal está
jugando o quiere llevarlo a algún lado- no es otra
cosa que señales táctiles de dominancia que
indican que el líder de ese grupo es el perro y no
el dueño.
Entre las señales táctiles destinadas a demostrar
nivel social bajo, llamadas señales de sumisión,
las más comunes son:
El hociqueo, que consiste en dar pequeños
golpecitos con el hocico y lamer ya sea el hocico de un congénere
o la cara y las manos de una persona. Esta conducta es reflejo
de aquélla utilizada por los cachorros para solicitar
comida a los congéneres adultos y se observa con mucha
frecuencia en los lobos. Es importante tener en cuenta que
en muchos casos este comportamiento se modela con el aprendizaje
y es utilizado por muchos perros para captar la atención
de sus dueños.
El cabeceo que realiza el animal cuando busca poner su cabeza
bajo la mano de su propietario. Esta señal suele ser
utilizada por los perros para pedir caricias desde una posición
de sumisión.
Para las personas que interactúan con perros propios
o ajenos es de vital importancia el conocimiento de estas
señales, ya que sólo así es posible entender
las actitudes de los perros y evitar situaciones de agresión
como consecuencia de conductas humanas que no son comprendidas
por los animales, o viceversa.
C - Señales auditivas: vocalizaciones.
Al igual que su antecesor salvaje, el lobo, el perro presenta
cinco tipos distintos de vocalizaciones: ladrido, gruñido,
gemido, gañido y aullido. La diferencia entre perros
y lobos radica en la proporción en que ambos utilizan
estos sonidos. El ladrido es mucho más utilizado por
los caninos domésticos, mientras el aullido es más
frecuentemente emitido por sus parientes salvajes. Esta diferencia
se debe básicamente a que la selección realizada
por el hombre durante el proceso de domesticación favoreció
ciertas características de comportamiento que eran
de utilidad para el grupo humano. Una señal de alarma
como el ladrido era importante a la hora de comunicar la presencia
de potenciales agresores.
Ladrido.
El ladrido es una pauta de comportamiento
genéticamente programada, que cumple funciones específicas
en la expresión de los caninos. Sin embargo, los perros
pueden utilizar el ladrido en situaciones muy diversas y para
diferentes fines cuando obtienen una recompensa. Es decir
que si bien el ladrido es un comportamiento innato que para
su manifestación no requiere aprendizaje, su utilización
por parte de los perros puede verse influida por este proceso.
Un ejemplo típico es los perros que ladran para solicitar
parte del alimento que está comiendo su dueño,
quien, con el fin de callarlo, satisface la demanda del animal.
Otro ejemplo es aquellos perros que ladran llamando la atención
del propietario ya sea para jugar o salir a dar un paseo,
porque saben que con esa actitud convencerán al dueño
de que haga lo que ellos quieren. Vemos de esta forma cómo
el ladrido puede adquirir diferentes funciones a través
del aprendizaje, según los resultados obtenidos por
el animal al emitir esta vocalización.
Gruñido.
El gruñido es una vocalización
de tono bajo cuya función primordial es la comunicación
del estado agresivo del emisor. Al igual que otras vocalizaciones,
el gruñido está generalmente acompañado
de determinadas posturas corporales. De este modo mediante
diferentes combinaciones de ambas el emisor manifiesta un
estado emocional complejo.
Un perro cuyo nivel de agresividad es muy superior al temor
gruñirá y, al mismo tiempo, retraerá
los labios para mostrar sus dientes durante el encuentro con
un rival canino o humano antes de atacar. En este caso la
postura será la que indique la inminencia del ataque.
Sin embargo, en esta situación existe un mínimo
nivel de miedo, ya que si no fuera así el ataque sería
silencioso. Si en cambio el gruñido se presenta solo,
aunque el nivel de agresión sigue siendo alto, existe
algo más de temor. Esto indica que el ataque podría
no ser tan inminente a pesar de que la probabilidad de que
se produzca todavía será muy elevada. Si el
miedo continúa aumentando en detrimento de la agresividad,
seguramente los gruñidos comenzarán a alternarse
con ladridos y el riesgo de un ataque será menor que
en los otros casos. Si el gruñido desaparece y sólo
están presentes los ladridos, significa que el perro
está en una situación de conflicto interior:
no se anima a atacar pero tampoco siente tanto temor como
para huir. Esta explicación es la que da sustento y
cierta validez al famoso dicho popular "perro que ladra
no muerde". No obstante, si en algún momento la
agresión supera al temor el perro podrá atacar,
hecho que demuestra que a los perros poco les importan los
refranes humanos.
Gemido.
El gemido es un sonido lastimero y de tono
alto aunque suave. Cumple diferentes funciones según
la edad y el estado emocional del emisor. Los cachorros que
aún están con la madre lo utilizan como llamada
para solicitar sus cuidados; la madre suele responder proveyendo
atención a los pequeños brindándoles
calor, afecto o alimento. Cuando los cachorros pasan a ser
parte de una familia humana suelen gemir cuando los dejan
solos, lo cual constituye no sólo un llamado para la
obtención de compañía sino también
una forma de manifestar la ansiedad y la angustia que les
provoca esta situación.
Esto mismo ocurre en los animales adultos cuando experimentan
situaciones de frustración, como cuando el propietario
de un perro lo encierra en el jardín mientras él
se queda en el interior de la casa. El perro posiblemente
comience a gemir para liberar la ansiedad que genera el encierro.
Además, si mediante esta reacción innata el
animal consigue llamar la atención del dueño
y entrar nuevamente en la casa, en el futuro emitirá
este sonido cada vez que se vea sometido a la misma situación.
En este caso la motivación del comportamiento en cuestión
será diferente de la anterior ya que el perro a través
del aprendizaje habrá asociado que la emisión
de gemidos está relacionada con su reingreso al interior
del hogar.
El gemido también es utilizado tanto por los cachorros
como por los perros en edad juvenil y por los adultos durante
la recepción amistosa que se produce ante la llegada
de algún miembro de la familia o alguna persona conocida
por ellos.
Por último esta vocalización es un recurso que
utilizan los perros como demostración de sumisión
ante la presencia repentina de un congénere dominante,
con el objetivo de inhibir la posible agresión.
Gañido.
El gañido es una vocalización
aguda y desapacible, emitida generalmente en situaciones de
dolor físico o ante un disturbio emocional intenso,
como por ejemplo un susto repentino. La intensidad de este
sonido y la frecuencia con la que es emitido dependen de la
magnitud del estímulo que lo produce y de la sensibilidad
del individuo. El gañido es más frecuente en
los cachorros y en los individuos adultos de tipo sumiso.
Si bien puede ser emitido en diversas circunstancias que generen
dolor o miedo, por lo general ocurre en dos situaciones que
tienen suma importancia en el comportamiento social del perro.
La primera de ellas es la que se presenta durante el juego
de los cachorros en la etapa en la cual se modela su comportamiento
social. Si un cachorro muerde fuerte a otro, el agredido emite
un gañido e interrumpe el juego; esto hace que el "agresor"
aprenda a regular la intensidad de su mordida. La segunda
situación ocurre cuando un perro adulto agrede a un
cachorro o a otro perro adulto sumiso. En este caso el gañido
forma parte del comportamiento de sumisión y tiene
por finalidad inhibir la agresión del individuo dominante.
Aullido.
El aullido es una señal auditiva
que consiste en un sonido continuo cuya duración varía
de uno a once segundos y que fluctúa en un rango de
150 a 780 ciclos por segundo. Esta vocalización es
mucho más frecuente en los lobos que en los perros,
debido a los diferentes estilos de vida de los lobos con respecto
a sus parientes domésticos.
El aullido tiene como principal función decidir y coordinar
los movimientos de la manada, desde las travesías hasta
las cacerías. El perro que es alimentado y sacado de
paseo por su dueño no tiene necesidad de organizar
el grupo y por lo tanto habitualmente no tiene grandes motivaciones
para emitir esta vocalización.
No obstante, los perros suelen aullar en dos circunstancias
bien definidas. Una de ellas ocurre cuando un perro es dejado
repentinamente solo. La soledad estimula la emisión
del aullido, que tiene la misma función que en los
lobos, es decir, reforzar la cohesión del grupo. En
la vida salvaje el resultado del aullido de soledad es atraer
a los otros integrantes de la jauría; sin embargo,
los perros de la ciudad raras veces consiguen que sus propietarios
acudan en su búsqueda, sino más bien que los
vecinos se enojen.
D - Señales olfatorias.
La comunicación a través del
sentido del olfato por medio de mensajes químicos resulta
harto difícil de estudiar debido a que la percepción
de los olores en el entorno es completamente diferente entre
los perros y los humanos. El desarrollo de este sentido es
mucho más pobre en nosotros y por ende su utilización
mucho menos frecuente. Sin embargo, para los caninos las señales
olfatorias constituyen un factor de vital importancia durante
su interacción con el entorno.
Este tipo de señales son producidas por secreciones
odoríferas, llamadas feromonas, contenidas en la orina,
las glándulas anales, las glándulas sebáceas,
las glándulas sudoríparas de las almohadillas
plantaras y los oídos. Debido a que estas secreciones
son utilizadas como medio de comunicación entre diferentes
individuos se denominan "feromonas sociales" y a
los olores que emiten "olores sociales". A estos
olores se los puede dividir en dos grupos:
Olores identificatorios - Son aquellos específicos
y característicos de cada individuo y a través
de los cuales los animales se identifican entre sí.
Por eso cuando dos perros se encuentran, se olfatean mutuamente
tanto la zona anal como la genital y los oídos. También
gracias a estos olores cada animal puede reconocer tanto su
grupo de pertenencia como su propio territorio.
Olores emotivos - Son producidos y liberados en circunstancias
muy especiales, tales como el estrés, el miedo o el
celo en las perras. Por ejemplo, en situaciones de intenso
temor un perro puede comprimir sus sacos anales enérgicamente,
eliminar su contenido y producir un olor penetrante muy característico.
Por otro lado, la orina de las perras en celo contiene sustancias
químicas que actúan como señales que
anuncian su estado fisiológico y por ende su posible
receptividad a un macho.
*
EXPRESIONES POSTURALES BASICAS.
Sumisión.
El perro expresa su sumisión y su
confianza ofreciendo a la vista las partes más vulnerables
del cuerpo, como la pelvis o el cuello. Entre estos gestos
se encuentra el de tumbarse con la espalda en el suelo y el
cuello desprotegido, o simplemente recostarse sobre el lomo.
También la postura de "hacerse más pequeño"
es muestra de sumisión, encogiéndose un poco,
bajando la parte inferior del cuerpo y agachando la cabeza,
las orejas y la cola.
Dominio y agresividad.
La mirada directa, el gruñido y el
querer parecer "más grande" son los signos
evidentes de dominio y seguridad. El perro muestra entonces
su autoridad levantando orejas y cola y manteniendo la cabeza
erguida, sacando el pecho hacia adelante y, si es necesario
erizando el pelaje del cuello y el lomo.
Por precaución no se debe intentar
mantener la mirada de un perro nerviosos que está en
actitud de mostrar su dominio, puesto que él lo entenderá
como un reto y puede llegar al ataque.
* EDUCALOS
DESDE CACHORRITOS.
Para educar a tu cachorro es necesario comprenderlo, "no
hay que castigarlo" porque no razona tan rápidamente
como nosotros. Con hacerle entender las cosas es suficiente.
Esto se logra repitiendo la orden de la misma forma todos
los días, con la misma palabra y el mismo gesto. No
es necesario elaborar un discurso, con pocas palabras es suficiente.
Lo más importantes es tener mucha
paciencia, dedicación y amor hacia tu nuevo amigo.
Hay varias reglas básicas que hay
que tomar en cuenta al comenzar el entrenamiento:
La modulación de la voz debe ser
suave y agradable a la hora de premiarlo; y seca y fuerte
a la hora de hacerle cumplir una orden.
Hay que elegirle un nombre, para que se
identifique con él y puedas captar su atención;
debe ser corto y que al oírlo repetidamente lo grabe
con facilidad. Únicamente utiliza su nombre para decirle
cosas agradables y nunca para regañarlo.
Cuando es pequeño y/o recién
llegado a casa, es recomendable comprarle juguetes para que
aprenda a jugar con ellos y puedas distraerlo cuando quiera
morder algún objeto del hogar.
Debe husmear toda la casa (para que conozca
su territorio), hay que seguirlo por donde vaya y si detectas
que tiene ganas de orinar o defecar hay que llevarlo hacia
el rincón donde quieres que haga sus necesidades. (Un
diario en el piso o un rincón del jardín).
El perro es un animal, no razona, así
que lo que para nosotros parece una gracia cuando es chico,
será una gracia cuando sea grande. En este sentido
si una vez lo dejamos que se suba al sillón sin reprimirlo,
lo hará por mucho tiempo.
Nunca debes golpearlo (paciencia), recuerda
que al igual que un niño aprende día a día
y de acuerdo a la dedicación y el cariño que
le tengas tendrás muy buenos resultados o por el contrario
tu perro podría ser miedoso y obedecerte sólo
por miedo.
Muéstrale su plato de agua y comida
(para que identifique su lugar) y llévalo a su casita,
almohadón o lugar donde vaya a descansar. Empezara
a llorar y a suplicar que estés con él y lo
saques de ahí, pero si lo haces habrás dado
mal el primer paso: empezara a dominarte y a hacer contigo
lo que quiera.
Cuando te desobedezca, haga mal algo que
le ordenaste o este haciendo "travesuras" debes
de darle la orden de NO enérgicamente, y así
el va a ir aprendiendo que es lo malo y que no.
Los cachorros quieren atención.
Ellos harán mucho para lograr esa atención -
¡incluso si esa atención es negativa! Entonces,
si regañas a tu cachorro por hacer lo que no quieres
que haga, pero lo ignoras cuando está siendo bueno,
estás premiando las cosas equivocadas! Ignora las cosas
malas (o detenlas sin gritar y regañar) y con entusiasmo
felicítalo cuando esté haciendo algo que sí
quieres, así sea simplemente estar sentado mirándote,
o tranquilamente mascando sus juguetes. Esto puede ser algo
difícil de hacer, ya que es, básicamente, invertir
tus reacciones normales.
Recuerda: Tendrás un cachorro que
te presta atención y es feliz haciendo lo que tú
quieres, sólo si te entiende.
Cuando acate las
ordenes bien, es bueno premiarlo con las palabras MUY BIEN,
acariciándolo y/o dándole un premio.
*
CONSEJOS PARA EDUCAR A SU PERRO.
No le dé de comer a su perro en la mesa. Cuando
esté sentado a la mesa, ponga a su perro en una posición
de descanso a sus pies o déle un juguete para morder.
Enséñele a dejar de
ladrar cuando se lo ordene. Algunos perros tienen predisposición
a ladrar por los instintos de su raza, pero después
de algunos ladridos, debe enseñarle a dejar de ladrar.
La mejor forma de hacerlo es mantener una correa atada a su
collar y después de dejarlo ladrar varias veces, decir:
suficiente o quieto y estirar la correa
para llamar la atención. Cuando deje de ladrar, dígale
muy bien y felicítelo u ofrézcale
un snack para perros.
.
Acostumbre a su perro a hacer sus necesidades en un
lugar determinado. Cuando su perro cometa un error, no lo
rete ni le frote el hocico en el excremento, una
vez que ocurrió. Vuelva a adiestrarlo. Aliméntelo
a la misma hora cada día y llévelo a pasear
durante 30 minutos después de comer. Consulte con el
veterinario las pautas específicas para acostumbrarlo
a hacer sus necesidades en un lugar determinado.
Asegúrese de proporcionar
a su perro la cantidad suficiente de juguetes para satisfacer
su necesidad de morder. Los problemas de mordisquear todo,
se deben por lo general al aburrimiento, el stress o la falta
de ejercicio. Si encuentra a su perro masticando algo que
no es adecuado, dígale ¡no! en un tono calmado
y autoritario y diríjalo a un juguete que sea apropiado
para morder. Los huesos de nylon o los huesos esterilizados
son buenos para esto.
No le permita colocar los pies sobre
Ud. cuando esté vestido con ropa informal y luego espere
que no lo haga cuando esté vestido para ir a trabajar.
Adiéstrelo con la correa. Háblele con dulzura
y vigílelo de cerca. Cuando comienze a saltar, tire
de la correa hacia abajo mientras le dice fuera.
Cuando obedezca, pídale que se siente y luego felicítelo.
Al enseñarle de esta forma, le muestra que la mejor
manera de obtener su atención es sentándose
y no saltando.
Evite que muerdan. Los perros pueden
morder porque quieren ser dominantes o porque están
heridos o nerviosos, no juegue bruscamente ni participe en
juegos que lo provoquen. Además, adiestre a su perro.
Un perro que obedece órdenes es menos probable que
muerda por miedo.
No aisle a su perro. Es importante
para los perros estar rodeados de gente, de lo contrario no
socializarán. Recuerde también que, si tiene
un perro tímido, no debe gritarle ni felicitarlo demasiado.
*
CONVIVENCIA.
Los beneficios de tener una mascota
Las mascotas brindan numerosos beneficios en la vida de las
personas, además de compañía, cariño,
afecto y alegría.
Distintos estudios demuestran que las personas
que tienen mascotas viven más tiempo y con mejor calidad
de vida que las que no las tienen.
Algunos de los beneficios que una persona puede obtener al
convivir con una mascota son:
ento de la autoestima
Muchas personas viven en soledad y con el sentimiento de que
no son útiles para nadie. Sin embargo, la convivencia
con una mascota implica requerimientos de atención
y cuidados. Pasan a ocupar un lugar central en sus vidas y
neutraliza esa sensación de no sentirse útil.
Efecto socializador o de puente social
Las mascotas constituyen un factor de acercamiento en lugares
públicos como calles, parques y plazas. Es fácil
entablar conversación aún con extraños
cuando hay una mascota de por medio fomentando así
la socialización de la persona y motivándola
a salir de su casa.
Disminución de la tensión
y el estrés
Está demostrado que la sola cercanía de un animal
doméstico produce una disminución de la ansiedad.
Estimulador de la salud
Las mascotas promueven un mínimo de actividad física
en sus dueños sobre todo si son perros a los cuales
hay que sacar a pasear varias veces al día. También
se pueden practicar actividades deportivas en forma conjunta,
como por ejemplo, agility.
*
DESOBEDIENCIA.
¿Obedecer o no obedecer? Cuando un
perro piensa dos veces antes de acudir a la llamada del amo,
algo ha comenzado a fallar...
Distracción natural, una cuestión
de nariz.
El olfato de los perros es muy superior
al nuestro, y lo mas probable es que esas narices priviligiadas
distraigan toda su atención cuando algún olor
les resulte agradable. Si esto sucede com mas frecuencia de
lo que el amo está dispuesto a soportar, ahí
van algunas soluciones:
-Cuando comience su olfateo obsesivo y haga
caso omiso a los mandatos, habrá que rociarle el hocico
con alguna colonia desodorante canina; el olor distraerá
su atención y se olvidará de lo que despertó
su interés.
-Cuando un perro obediente desatiende la
llamada, el olor que lo atrae puede ser relacionado con el
sexo.. En este caso debemos ser mas complaciente que de costumbre;
pero si persigue a todas las hembras que ve, es bueno saber
que los ejemplares castrados están menos interesados
que el resto. Usted decide..
-El aroma de las basuras también
puede ser la razón de su desobediencia; esta costumbre
es facil de evitar si el amo le lleva atado con una correa
y bozal.
Desinterés total: se esta aburriendo
Si el perro no considera a su amo como un
auténtico jefe al que merece la pena obededer, jamás
responderá a su llamada; pero la situación se
agrava si además está aburrido. En estos casos
el dueño debe aprender a ser mas enérgico. Un
consejo: acuda a un profesional y solicite ayuda comportamental
con seriedad
Despliegue de energía.
Los cachorros tienen un exceso de energía.
Es necesario cansarles lo suficiente antes de llamarles, puesto
que son reacios a abandonar su diversión antes de un
regreso sumiso. Si el cachorro desatiende las llamadas, conviene
usar una correa para obligarle a obedecer y aplicarle un castigo.
Miedo a la correa.
Algunos perros desarrollan fobias a la correa
porque han sido castigados con ella. Para evitar los miedos
jamás se debe castigar con la correa. Si ya se cometió
el error, se le deberá acariciar y decirle palabras
cariñosas.
Demasiada confianza: eres mi amo pero...
Cuando un amo es demasiado complaciente
con su perro, éste le perderá el respeto. Que
hacer en estos casos?. Ojo, son muchos los canes que atienden
el llamado solo cuando hay recompensa a la vista. Si en su
casa el jefe es su perro, el que tiene que ser educado es
usted. Busque la ayuda de un profesional del comportamiento,
saben encauzar perros descarriados y asesorar a amos complacientes.
* ¿POR
QUÉ SE ESCAPAN LOS PERROS?.
En la mayoría de los casos un perro no abandona su
hogar porque le falte algo o sea castigado. Se trata de un
problema de conducta, en el que influyen factores de herencia
genética y la mala educación.
Para comprender las razones por la que su
mascota se fuga de su casa por períodos mas o menos
prolongados, es necesario hacer referencia a sus antepasados
salvajes, los lobos. En su medio natural, los lobos pueden
ausentarse de la manada por motivos sexuales, necesidad de
caza, o deseos de explorar.. Si bien los hábitos de
vida de los perros no son los mismos que los de un lobo, la
herencia genética queda, y muchos ejemplares llevan
en la sangre la necesidad de alejarse de su casa por razones
muy parecidas a las que impulsan los lobos.
Mala integración
Durante la etapa de cachorro, sus progenitores
le obligan a abandonar su territorio (desapego) y a intentar
abrirse camino por si mismo. Este hecho hace que si no se
siente totalmente integrado dentro del hogar, tenderá
a abandonarlo por cortos períodos de tiempo.
Razas fuguistas
Aunque no se puede generalizar, si existen
algunas razas que se escapan con mayor facilidad que otras.
Los perros nórdicos (Husky Siberiano, Alaskan Malamute),
de carácter algo independiente, adoran salir a explorar
y buscar nuevos horizontes. Son expertos en localizar comidas
de basurero, y perseguir gatos escurridizos. Habrá
que educarles bien para evitar escapadas, ya que si se acostumbran
será casi imposible corregirles. Los perros de caza
(Setter Irlandés, Labrador), son animales que no escatiman
intentos para intentar escapar de su casa. A veces también
pueden salir corriendo detrás de una pieza y extraviarse.
Las razas de compañía (Teckel, Pinsher..) tienen
inclinación a salir detrás de cualquier perrita
que pase por el barrio.
Como impedir las huidas
Si el perro pasa demasiado tiempo en el
jardín de la casa habrá que reforzar los limites
y prestarle atención. Jamás se puede relegar
su existencia al simple cuidado de la casa; el contacto con
la familia es fundamental.
Un segundo perro (preferiblemente del sexo opuesto) puede
ser una excelente compañía para los ejemplares
que pasan mucho tiempo en soledad.
La llegada de un bebe podría relegarlo
a un segundo plano, pudiendo provocar su huida. La introducción
de un recién llegado debe hacerse siguiendo los consejos
de alguien que sepa de comportamiento canino.
Si la huida es por motivos sexuales, la solución pasa
por el quirófano, ya que la castración es la
única forma de eliminar sus impulsos sin afectar a
otros rasgos de su personalidad.
Muchas fugas se evitarían si el amo
mantuviera horarios fijos, y existiera una rutina en la hora
de comer, de salir, etc., y no sometiera al animal a cambios
bruscos de rutina.
Los perros necesitan saber quienes son y
que puesto ocupan en la familia. Darles caprichos o siempre
retarlos solo genera confusiones e inestabilidad emocional.
*
PROBLEMAS DE CONDUCTA CANINA.
Durante la convivencia entre perros y seres humanos surgen
a veces algunas dificultades, producto del comportamiento
de los animales. Estas dificultades se denominan "problemas
de conducta". Sin embargo, esta definición muchas
veces no es compatible con la realidad.
El hecho de que el comportamiento de un
perro no sea del agrado de su dueño o que le cause
algunos problemas, no significa necesariamente que la conducta
sea anormal o que se trate de un verdadero trastorno de conducta,
sino más bien comportamientos normales para el perro
pero indeseables para su dueño.
En general, muchos de los comportamientos
indeseables que presentan los perros son reacciones normales
ante diversas situaciones conflictivas que les plantean sus
propietarios.
Veamos un ejemplo. Ringo era un cachorro
de Siberian Husky al cual su propietario solía dejar
mucho tiempo solo durante el día, ya que trabajaba
más de diez horas diarias. Como Ringo se aburría
sobremanera, solía romper diversas cosas. De regreso
al hogar, su dueño lo castigaba por su "mala conducta".
Hasta que un día Ringo, mediante un gruñido,
le demostró a su ocupado propietario que no toleraría
ser castigado nuevamente. Esto fue suficiente para que la
persona en cuestión solicitase una entrevista.
Resultó algo difícil convencerlo
de que Ringo no tenía ningún problema de conducta
sino que en realidad era él quien tenía un problema
por la conducta de su perro, provocada por una situación
que era incompatible con las necesidades del animal. Fue así
como el contratar a un paseador de perros y el brindarle a
Ringo objetos alternativos aptos para su destrucción
solucionaron el problema.
Por supuesto que muchas conductas indeseables
pueden ser verdaderamente anormales y además tener
su origen en trastornos orgánicos de diversa índole.
Si un perro comienza a orinar dentro de la casa por producir
una mayor cantidad de orina a causa de una diabetes mellitus,
su dueño no resolverá el problema a menos que
un médico veterinario implemente un tratamiento para
esta enfermedad.
Cuando un perro presenta un comportamiento
indeseable para su dueño resulta entonces imprescindible
diagnosticar si ese problema se debe a un comportamiento normal
o anormal del animal. La consulta al médico veterinario
o a un especialista en comportamiento animal será de
vital importancia, ya que nadie mejor que ellos para determinarlo.
* PROBLEMAS
DE CONDUCTA CANINA/PELEAS.
Existen varios tipos de peleas de perros. Cada cual tiene
sus propias características, y es necesario que conozcas
la diferencia entre unas y otras antes de intentar tomar el
control sobre esa situación.
Disputas de jerarquía entre dos machos.
Este tipo de pelea es, por lejos, el tipo más común
de pelea en el entorno natural del perro. También es
el tipo de pelea en la que - generalmente - no hace falta
que intervengas, porque si las cosas son como deben ser y
como manda la Naturaleza, el resultado no debería causar
daños importantes a ninguno de los contendientes. Seguro,
esas peleas suenan como si se estuvieran masacrando docenas
de perros, pero es más que nada una muestra de poder
que una agresión real. Los perros machos por lo general
inhiben su mordida y no desean causar daño serio (las
excepciones aquí son las razas típicamente usadas
como razas de pelea, bull terriers, mastiffs, dogos argentinos,
etc).
Disputas de jerarquía entre dos hembras.
Esto sí es cosa seria. Dos perras que se pelean lo
hacen a muerte. Las perras no tienen inhiben la mordida como
los machos. Por lo general las hembras no tienen gran predisposición
a pelear, por lo que este tipo de peleas, si bien raras, son
extremadamente peligrosas cuando ocurren. (Otra nota especial:
puedes considerar cualquier pelea en la que alguno de los
perros - hembra o macho - es una raza de pelea, como si se
tratara de una pelea entre hembras).
Disputas de jerarquía entre un macho
y una hembra. Esto es muy raro. Las hembras normalmente aceptan
la dominación natural de los machos. Un macho nunca
lastimaría a una hembra, incluso a expensas de su propia
vida. Esto hace que una pelea entre un macho y una hembra
sea extremadamente peligrosa para el macho. Si no puede huir,
es muy probable que muera ante la hembra, a pesar de ser mucho
más grande y fuerte que ella.
Disputas de jerarquía entre dos cachorros.
Diviértete! Y no te preocupes... si son compañeros
de camada (hermanos) o de igual edad y tamaño comparable.
De otra manera, puede ser algo serio. La naturaleza no tiene
forma de resolver el problema con dos cachorros de distintas
edades y tamaño. Y los cachorros no inhiben su mordida.
Esta se desarrolla en la pubertad. Por lo que un cachorro
de cinco meses podría matar accidentalmente a uno de
dos meses con facilidad. Igual dos cachorros de cuatro meses
que son significativamente distintos en tamaño, puede
significar un peligro para el más pequeño.
Disputas entre un cachorro y un adulto.
Siempre que el adulto tenga la fuerza física para vencer,
no habrá problema. Incluso una hembra jamás
lastimaría un cachorro. Pero piensa en el hecho que
la naturaleza considera un cachorro como "un perro que
no ha llegado a la pubertad". Un perro de 8 meses ya
no es un "cachorro". Es un jóven adulto,
y no adquiere la "protección a cachorros"
por parte de otros perros.
Algunas excepciones a la regla
En ocasiones, los perros pelean por otras
razones, diferentes a las disputas de jerarquía. En
raras ocasiones (aunque sí ocurre). Disputas territoriales
son un ejemplo de esto. Estas peleas no suelen ser severas,
en términos de consecuencias, ya que el más
débil normalmente huirá de la escena, y el ganador
quedará solo ante el abandono.
Otras peleas se desatan por la posesión
de un tesoro de alguna clase, como un juguete, comida, o la
atención del amo. Se relacionan a disputas de jerarquía,
ya que normalmente son la excusa para que se desate una pelea.
Dos machos que se pelan por "el derecho"
de montar una hembra también se considera una disputa
de jerarquía. Por lo general son raras. Los machos
"enamorados" suelen ser pacíficos.
En términos de peleas, como señalé
anteriormente, nunca confiaría en aquellas razas criadas
por el hombre para pelear. Uno de los rasgos más salientes
de esas razas es que no inhiben su mordida. Es un gen que
se ha extinguido. Como todo lo que se extinguió, ya
no puede regresarse, sin importar lo que hagas en la cria.
También está la situación
en la que un perro pequeño es atacado por un perro
más grande. Esto representa un serio riesgo ya que
el perro pequeño por lo general se asustará,
y se reconocerá a si mismo como posible presa del perro
más grande, lo que lo hará huir. Esto a su vez,
dispara el instinto de cacería en el perro más
grande, y no sus instintos de interacción social! Esto
es extremadamente peligroso para el perro pequeño.
*
PERSONALIDADES CANINAS.
Así como utilizamos el término temperamento
para referirnos al comportamiento individual de un perro,
recurrimos al término personalidad para hablar acerca
de su conducta social. De hecho, la personalidad de un perro
es la expresión de su comportamiento en relación
con otros seres vivos, ya sean congéneres o seres humanos.
Además del liderazgo y la dominancia, existen otros
tipos de personalidad.
Personalidad agresiva
La personalidad agresiva, al igual que las demás, tiene
un importante componente genético aunque su expresión
final depende también del aprendizaje recibido. Un
ejemplo son los perros que han sido tradicionalmente seleccionados
por su comportamiento de guardia como el rottweiler, el doberman
y el ovejero alemán. En estas razas la agresividad
puesta al servicio de la protección del hogar -es decir,
de la familia y su casa- se transmite genéticamente
de una generación a otra. No obstante, el aprendizaje
puede provocar profundos cambios en la personalidad de estos
individuos, ya sea tanto para disminuir su tendencia agresiva
como para exacerbarla.
Lamentablemente en la actualidad es cada
vez más frecuente que los propietarios de estos perros
estimulen su comportamiento agresivo. Esto puede terminar
provocando más disgustos que satisfacciones ya que
es frecuente que personas inocentes sean agredidas por animales
cuyos dueños han sobreestimado, consciente o inconscientemente,
este rasgo de su personalidad.
Personalidad tímida
La timidez también puede ser de tipo hereditaria o
producto del aprendizaje a partir de experiencias traumáticas
o incluso por falta de contacto social. Un cachorro criado
en condiciones de aislamiento, sin poder interactuar con otros
congéneres, puede transformarse en un perro tímido.
Un cachorro que convive con perros muy dominantes y con una
personalidad agresiva puede desarrollar timidez como consecuencia
de las experiencias adversas que suelen producirse durante
la interacción con esta clase de animales.
Personalidad tímida-agresiva
Esta combinación suele traer dificultades durante la
convivencia. Son perros que en lugar de huir en situaciones
que les provocan temor suelen agredir al responsable de esa
situación. El problema con estos animales es que la
parte tímida de su personalidad hace que cualquier
evento cotidiano les provoque temor, mientras que la parte
agresiva los induce a agredir como forma de ponerle fin.
Este tipo de personalidad se observa frecuentemente
en aquellos perros producto del apareamiento de una pareja
en la cual uno de los individuos presenta una personalidad
agresiva mientras el otro manifiesta una personalidad tímida.
Estos apareamientos generalmente son llevados a cabo por criadores
inexpertos que pretenden compensar las características
indeseables de ambos tipos de personalidad de los padres,
sin saber que en realidad el resultado más probable
de esta cruza sea el de un cachorro tímido-agresivo.
Personalidad sociable
Los perros cuya personalidad es de tipo altamente sociable
presentan en general un comportamiento afable y amistoso,
ya sea con otros perros o con seres humanos; difícilmente
se manifiestan tímidos o agresivos con los demás.
El problema que puede existir con ellos es que fácilmente
se vayan con cualquier persona que les preste atención
o les brinde afecto, lo cual no suele ser del agrado de muchos
propietarios.