Es la primera pregunta que nos hace casi todo el que se interesa por un Cane Corso, y la respuesta no es un sí o un no: depende de cómo se aplique la normativa donde vas a vivir con él. Te explicamos qué dice la ley estatal, por qué un Cane Corso puede acabar considerado PPP aunque no esté en la lista y qué te van a pedir si es así.
Este artículo es informativo y está actualizado a octubre de 2026. Las normas cambian y cada ayuntamiento tiene su ordenanza, así que confirma siempre los requisitos en el tuyo.
Qué dice la norma estatal
En España, los perros potencialmente peligrosos se regulan en la Ley 50/1999 y en el Real Decreto 287/2002, que la desarrolla. La Ley 7/2023 de bienestar animal no las derogó, así que siguen en vigor.
El Real Decreto considera potencialmente peligrosos a tres grupos de perros:
- Los de las ocho razas de su anexo I y sus cruces: pit bull terrier, staffordshire bull terrier, american staffordshire terrier, rottweiler, dogo argentino, fila brasileiro, tosa inu y akita inu.
- Los que reúnan todas o la mayoría de las características físicas descritas en su anexo II.
- Cualquier perro que haya mostrado un carácter marcadamente agresivo o haya protagonizado agresiones, sea de la raza que sea.
El Cane Corso no está en la lista del anexo I. Por raza, por tanto, no es PPP según la norma estatal.
El anexo II: por qué puede serlo igualmente
El anexo II describe un tipo de perro: musculatura fuerte y aspecto poderoso, carácter marcado, pelo corto, cabeza voluminosa con mandíbulas fuertes, cuello ancho y corto, pecho macizo y profundo y, en cifras, un perímetro torácico de entre 60 y 80 centímetros, una altura a la cruz de entre 50 y 70 y un peso de más de 20 kilos.
Un Cane Corso adulto mide, según su estándar, entre 64 y 68 centímetros los machos y entre 60 y 64 las hembras, y pesa de 40 a 50 kilos. Tiene el pelo corto, una musculatura muy desarrollada y una cabeza grande. Es decir, encaja en buena parte de esas características, y como la norma habla de «todas o la mayoría», en la práctica muchos ayuntamientos lo tratan como PPP.
Las comunidades y los ayuntamientos también cuentan
Algunas comunidades autónomas tienen su propia lista, más amplia que la estatal, con razas como el dóberman, el presa canario o el bullmastiff. Y cada ayuntamiento aplica la normativa a través de su ordenanza. Por eso, antes de traer a casa un Cane Corso, lo más sensato es preguntar en el ayuntamiento de tu municipio cómo lo consideran y qué te van a pedir.
Qué te piden si tu perro es PPP
Si tu Cane Corso se considera potencialmente peligroso, la normativa estatal exige, entre otras cosas:
- Una licencia municipal para tenerlo, que dura cinco años y se puede renovar. Para obtenerla tienes que ser mayor de edad, no tener determinadas condenas ni sanciones, acreditar tu capacidad física y tu aptitud psicológica con un certificado y contratar un seguro de responsabilidad civil de al menos 120.000 euros.
- Inscribir al perro en el registro municipal de animales potencialmente peligrosos.
- En la calle, llevarlo con un bozal adecuado y con una correa o cadena no extensible de menos de dos metros, y no pasear más de un perro de este tipo por persona.
- Llevar encima la licencia y el certificado de inscripción en el registro cuando salgas con él.
Hay ordenanzas que añaden más condiciones, así que volvemos a lo mismo: pregunta en tu ayuntamiento.
Más allá de la ley
Con licencia o sin ella, un Cane Corso es un perro de guarda grande y muy fuerte, y la responsabilidad es la misma. Lo que de verdad marca la diferencia es el carácter de los padres, una buena socialización desde cachorro y una educación constante, a ser posible con un adiestrador que trabaje en positivo. Un Cane Corso equilibrado es un perro tranquilo y muy unido a su familia; uno mal socializado puede ser un problema serio, tenga la etiqueta que tenga.
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